Cómo suena la vida cuando nadie te está viendo
- Rafa Miranda
- 18 sept 2025
- 3 Min. de lectura
A veces no soy lo que digo. Soy lo que escucho cuando nadie me ve.
En esta nueva casa, que apenas empieza a sentirse mía, los sonidos me reconstruyen despacio. El eco en las paredes aún no se ha llenado del todo, pero hay una música baja que se cuela entre las horas. Una melodía discreta que dice: estás aquí, y estás empezando otra vez.
El timbre del teléfono ya no suena como antes. Mi nuevo número aún no ha hecho costumbre en los demás. Las notificaciones llegan más espaciadas, pero las que llegan, llegan de los cercanos. A veces, el silencio también selecciona con quién vale la pena hablar.

Cómo suena el paisaje
Escucho ahora los ruidos del metro de Madrid, una cadencia metálica que no conocía, pero que empieza a convertirse en parte de mi ritmo interno. Y las urracas. La voz de las urracas. Nunca pensé que un ave me alegraría tanto. Las reconozco al instante, y me hacen sentir parte de algo. Como si la ciudad me hablara en dialectos nuevos.
Luego están las tórtolas. En Colombia las recuerdo como aves suaves, casi discretas, con ese murmullo constante que acompaña las siestas. Pero aquí… aquí las tórtolas parecen hablar otro idioma. Son más ruidosas, más escandalosas, como si hubieran aprendido a hablar con acento castizo. Me divierten. Las escucho y sonrío. Es curioso cómo hasta los animales parecen cambiar de acento cuando uno cruza el océano.
Cómo suena lo que me da sentido
Está también la voz de mi hija, que se asoma a la adultez con preguntas y con risa. La oigo soñar en voz alta, y entonces yo respiro un poco más tranquilo. La escucho cuando descubre algo nuevo, cuando se le encienden los ojos. Y mi alma, de paso, también se alumbra.
Mi gato maúlla cuando tiene hambre, como lo hacía allá, en la casa que ya no es. Pero este maullido me recuerda que algo se quedó conmigo. Que lo trajimos, que no todo lo dejamos atrás. Y a veces basta ese pequeño sonido familiar para anclarme.
La voz de mi esposa canta por la casa. No siempre me doy cuenta de cuándo empieza. Solo me detengo a escuchar cuando ya va por la mitad de una melodía hermosa. Su canto no necesita escenario; lo tiene todo. Lo escucho desde la cocina, desde el baño, desde donde sea, y pienso que los teatros de la Gran Vía no saben la joya que tienen cruzando por su acera.
También extraño
Extraño los cantos de aves que no están en este cielo.Extraño las voces de mi familia, que llegan ahora desde un altavoz o desde mis audífonos. Pero siguen siendo sus voces. Y en la distancia, las escucho más presentes. Extraño el acento. Mi acento. El de Medellín.
Pero no todo lo viejo se ha ido. A veces, cuando entro a un aula y digo “Good morning” en voz alta, recuerdo quién soy. Vuelvo a mí. Veo el miedo en los ojos de quienes aún no confían en su inglés, y me reconozco como guía. Como puente. Como esa voz que una vez también tembló, pero decidió enseñar desde la compasión.
Cuando nadie me está viendo, la vida suena a canciones. Las que elijo, las que me eligen. Suena a la voz de mi esposa diciendo algo cotidiano, que para mí suena eterno. Suena a mi hija preguntando si cenamos juntos. Suena a ese silencio que aparece sólo cuando el hogar es hogar: el silencio cómodo. El que no exige palabras para estar presente.
Tal vez, la identidad no está en lo que contamos, sino en lo que oímos cuando el mundo no nos observa. En esa melodía que sólo nosotros reconocemos y que nos dice —muy bajito, pero muy claro— :
Aquí sigues.
Aquí estás.
Esta también es tu voz.




Sonidos de las nuevas realidades
Precioso Poems sobre El Domino y el silencio. Yo haría también una reflexión asi sobre el olfato
Juanra, con todo el amor que tu ya sabes, dirás que no soy imparcial y lo acepto cuando se que lo hago. También se que escribes lindo, hondo y que algunos escritos tuyos me han sacado lágrimas , me tocan el alma. Me gustan los buenos escritores , los que te tocan como una suave brisa que logra meterse a todos los rincones de l ser desprevenida mente y tú sabes hacerlo muy bien. Espero que está nueva música y nuevos aires te reconozcan y te eleven muy alto. Te amo.
Siento tu escrito , en lo más profundo de mi Ser🥰♥️😍, tu migración nos dejó un gran vacío como familia. Cada día que pasamos sin ti nos reconfortamos con la ilusión de verte lograr tus metas y poco a poco cada uno también la irán cumpliendo. Tienen el Potencial como Familia, para alcanzar el Éxito que están persiguiendo!!!. Los Amo♥️😍🥰
Rafa, bonita historia de un dejar para empezar sueños nuevos.
Te deseo que tu nuevo amanecer este lleno de esperanza y mucho amor.
Un abrazo hermano.