escuchar a tus personajes antes de escribirlos
- Rafa Miranda
- 16 jun 2025
- 4 Min. de lectura
Porque no todas las historias nacen de la mente: algunas nacen del oído interno que sabe escuchar lo que aún no ha sido dicho.
¿Y si los personajes no se inventaran, sino que se revelaran?
Hay un momento en el proceso de escritura que no siempre se enseña en los talleres ni se discute en los manuales. Es el instante en que dejamos de imponerle una historia a nuestros personajes, y empezamos, más bien, a escucharlos. Un momento delicado, casi místico, donde el escritor no dirige, sino que atiende.
Escuchar a un personaje antes de escribirlo no es una metáfora pretenciosa. Es, para muchos, una forma real de aproximarse a la verdad emocional del texto. Los personajes no son fichas en un tablero; son ecos de emociones, heridas, anhelos y contradicciones. Si aprendemos a escucharlos, pueden llevarnos a lugares que no imaginábamos.

La humanidad de lo que no planeamos
Penélope, en La semilla de la locura, fue uno de esos personajes que se me reveló en medio de un momento de silencio y entrega. Durante una escena, aquella en la que finalmente logra hablar con su hija Cristina, sentí el nudo en su estómago como si fuera mío. Su reconexión, aunque breve y llena de grietas, fue el mejor momento de su vida. No porque la redimiera, sino porque, por fin, pudo mirar a los ojos lo que había perdido.
No escribí esa escena desde un plan. No era parte de una escaleta rígida. Fue Penélope quien habló, quien mostró su humanidad sin pedir permiso. Yo sólo la escuché, y luego la seguí. Ese es, quizás, uno de los aprendizajes más profundos que me ha dejado la escritura: no todos los personajes se construyen, algunos emergen.
Las señales que preceden la voz
¿Cómo saber si un personaje está listo para hablarte?
Sientes incomodidad cuando lo fuerzas a actuar de cierta forma. Algo no encaja, y no es por falta de técnica, sino porque estás ignorando su naturaleza.
Se cuela en momentos inesperados. En sueños, en silencios, en canciones. Aparece con una frase, una mirada, una escena que no habías planeado.
Te confronta. Te hace sentir emociones reales, te toca heridas que creías cerradas o te hace verte a ti mismo desde otro ángulo.
Escuchar a un personaje es algo distinto a escribirlo. Es permitirle que te cuente su verdad, incluso si eso significa desmontar tus certezas narrativas.
Ejercicios para escuchar a tus personajes
Si estás desarrollando una novela, un cuento o incluso un guion, aquí van algunos ejercicios que me han servido:
Escríbeles una carta. No desde ti, sino de ellos hacia alguien de su pasado. Tal vez nunca publiques esa carta, pero verás cómo se afina su voz.
Ponlos a hablar sin narrador. Solo diálogo. Déjalos conversar con otro personaje, sin intervención tuya. Verás quién domina la conversación.
Dales una escena en la que pierdan el control. No hay mejor forma de conocer a alguien que verlo al borde de sus emociones.
Hazles preguntas imposibles. ¿Qué harías si pudieras borrar una sola decisión de tu vida? ¿Qué secreto te ha salvado y condenado al mismo tiempo?
Silencio, atmósfera y escucha activa
Es difícil escuchar cuando el ego grita. A veces, escribir personajes es más parecido a meditar que a construir. Se requiere atmósfera. Se requiere silencio interior. Se requiere confiar en que no todo lo importante se planifica.
Yo lo consigo con música. Con listas que se ajustan a cada personaje. La música abre portales. En ella, los personajes pueden hablar más allá de las palabras. Puedo oírlos caminar, dudar, romperse. No necesito verlos con claridad; me basta con sentirlos.
Cuando dejan de ser tuyos
El mayor regalo que un personaje puede darte es independencia. El momento en que actúan por sí solos, el instante en que toman decisiones que no buscaban agradarte ni obedecerte, es cuando sabes que ya no te pertenecen.
Ese fue el caso de Gabriel, también. Lo vi lidiar con su dolor de una forma que yo mismo no habría escrito si no lo hubiera escuchado primero. No hay mejor forma de construir una voz auténtica que dejar que esa voz tenga espacio.
Escuchar como acto de humildad literaria
Escuchar a los personajes no es misticismo. Es humildad narrativa. Es aceptar que, por mucho que hayamos diseñado una trama, los mejores momentos vienen de lo inesperado. De lo que no planificamos. De lo que no buscamos controlar.
Y si los escuchamos de verdad, no solo los conoceremos mejor a ellos… también nos conoceremos mejor a nosotros.
¿Y tú, los escuchas?
Cada autor encuentra su propia manera de relacionarse con sus personajes. Algunos los moldean desde afuera; otros, como yo, los descubren desde adentro, escuchando con paciencia lo que quieren decir. Si también te has sorprendido alguna vez escribiendo algo que “no venía del plan”, o si alguna escena te dolió más de lo que esperabas, quizás ya estás escuchando sin saberlo. Me encantaría conocer tu experiencia: ¿sientes que tus personajes te hablan? ¿Te han llevado a escribir algo que tú mismo no esperabas? Te leo en los comentarios.




En una novela mia, un prrsonajje estaba delante de su podible víctima. Eso era lo que yo habia pensado. Pero fue imposible que apretara el gatillo, la cusl cosas me obligó a modificar la trama ideada.
Rafa, muy buenas reflexiones. 👍