Mapas, brújulas y paisajes
- Rafa Miranda
- 26 may 2025
- 3 Min. de lectura
cómo planifico una novela (o no)
✍️ Introducción: ¿Cómo se escribe una novela?
Cuando uno se sienta frente a la página en blanco, lo hace con un cúmulo de ideas, imágenes, preguntas y emociones. Pero también lo hace con un estilo propio de enfrentarse al proceso narrativo. Algunos escritores trazan un mapa meticuloso antes de empezar. Otros prefieren avanzar con una brújula emocional en la mano. Yo me encuentro en un tercer grupo: el de quienes escriben recorriendo un paisaje que se revela a cada paso.
En esta entrada quiero contarte cómo planifico (y cómo no planifico) mis novelas, y por qué dejar que la historia me sorprenda ha sido una de las decisiones más fecundas en mi camino como escritor.

🧭 Como escritor ¿te centras en mapas, brújulas o paisajes?
Se suele clasificar a los escritores en tres categorías según su forma de planificar:
Mapa: quienes trazan cada paso antes de escribir la primera línea.
Brújula: quienes tienen una idea general y se guían por la intuición.
Paisajista: quienes descubren el camino mientras lo recorren.
Yo pertenezco al último grupo. Cuando comencé La semilla de la locura, sabía hacia dónde se dirigía la historia, tenía claro el clímax y ciertas escenas clave. Pero el trayecto que me llevó hasta allí no estaba escrito. Fue algo que se fue revelando a medida que los personajes hablaban, se contradecían, evolucionaban.
📚 El caso de La semilla de la locura: una novela que me sorprendió
Uno de los mayores aprendizajes como escritor ha sido darme permiso para sorprenderme. Cuando escribía La semilla de la locura, muchos capítulos que inicialmente no estaban planeados se convirtieron en esenciales. Algunas subtramas murieron en el proceso. Otras nacieron de manera casi orgánica. Hubo personajes que, en su primera aparición, estaban destinados a tener un rol secundario... y terminaron por ganarse un lugar fundamental.
El capítulo final, por ejemplo, lo escribí dos veces. La primera versión no me convenció. No tenía la carga emocional ni el cierre simbólico que yo sabía que necesitaba. Entonces volví al papel, al dolor de los personajes, y desde allí surgió la versión definitiva.
🧠 Planeación emocional y sensorial: más allá del esquema
Aunque no hago esquemas rígidos, sí planifico a nivel sensorial. Para mí, escribir una novela implica construir una atmósfera:
¿Qué música suena en esa escena?
¿Qué color tiene ese momento?
¿Qué sensación debe quedar en el lector al cerrar el capítulo?
Uso la música para conectar con la emoción de los personajes. Paganini me acompaña cuando exploro el mundo interno de los antagonistas. Las bandas sonoras de videojuegos me ayudan a construir tensión narrativa. Y, por supuesto, tengo libretas llenas de esquemas a mano, líneas de tiempo, anotaciones caóticas… pero vivas.
🔍 El proceso de La orquídea negra: entre la intuición y la investigación
Con La orquídea negra, la segunda parte de la bilogía, he profundizado aún más en este estilo de planificación.Sé a dónde quiero llegar, pero he permitido que los personajes —sobre todo Valeria y Ainara— cobren una vida tan profunda que sus decisiones han reconfigurado partes de la historia.
Además, esta novela exige una investigación constante:
El perfil psicológico del asesino
La simbología demoníaca
Los rituales religiosos y paganos
Las flores y su carga simbólica en las escenas
La historia ha ido creciendo como un organismo vivo. Lo que comenzó con una idea abstracta se ha transformado en un universo complejo, lleno de capas emocionales, dilemas morales y laberintos simbólicos.
📖 Escribir sin control total: una elección creativa
Hay escritores que no pueden avanzar si no tienen todo planificado. Lo respeto profundamente. Pero, en mi caso, he aprendido a confiar en la historia, incluso cuando no sé exactamente hacia dónde va. He aprendido a dejarme guiar por los personajes, por sus voces, sus silencios, sus decisiones.
Creo que eso también conecta honestamente con el lector. Porque si el personaje me sorprende a mí, es probable que también lo sorprenda a quien lee. Y esa sorpresa compartida es uno de los placeres más profundos de la literatura.
✨ Conclusión: confiar en el proceso creativo
Escribir una novela es, en muchos sentidos, como caminar de noche con una linterna. Iluminas solo unos pasos por delante, pero confías en que el camino aparecerá. No sabes si habrá un precipicio, un puente o una bifurcación inesperada. Pero avanzas. Siempre avanzas.
A quienes están escribiendo y se sienten perdidos, les diría: no necesitas tenerlo todo claro. A veces, las mejores historias no se escriben con mapas, sino con piel. Con intuición. Con emoción.
Y tú, ¿cómo escribes? ¿Con mapa, brújula o a través del paisaje?
Déjamelo en los comentarios. Me encantará leerte.




Querido amigo Rafa:
En este post me siento súper identificado contigo, pero a la vez me dejas más dudoso que nunca. Hasta ahora me consideraba un escritor "brújula", pero el descubrimiento de una tercera opción, la de escritor "paisaje", me desorienta aún más, aunque no me veo perdido, sino enriquecido.
Me explico:
Como sabes, estoy empeñado en una obra a largo plazo en forma de tetralogía, nada más y nada menos que la saga familiar de cuatro generaciones cubriendo un período histórico de más de un siglo, desde 1905 hasta 2014.
En principio, ell formato, digamos "formal", no podía ser otro que el de novela histórica, con todo lo que ello implica. Sin embargo, en mi lento proceso literario que…
Hola Rafael Miranda, me encanta la invitación que le haces a los escritores, es fascinante, complejo y diverso pensar en cómo escribir.
En mi caso, aunque escribo ensayo, tengo la ilusión de escribir una novela, así que, es muy valiosa la reflexión que haces, porque me encuentro en el momento previo a empezar y propones cosas que son nuevas para mí. Gracias por compartirlo.
En mi caso, al ser marino, no sé mucho que es o de la brújula, y el mapa. Nosotros utilizamos cartas y bitácoras, y aprovechando eso os diré, que salimos a navegar, tenemos claro el destino, lo que no está tan claro es la derrota, suele depender del estado de la mar, a veces plácida , otras tan tormentosa que incluso ese destino debemos cambiarlo, o dejarnos al pairo donde la tormenta nos lleve, sin descartar el posible naufragio. Y. vuelta a empezar.
Todo depende en gran medida de los personajes que lleves a bordo, del estudio de la meteo, de los bengalas , de tu radio, y así podría deciros enumeraros mil circunstancias más.
Pero lo que si es…