Narrar lo invisible
- Rafa Miranda
- 24 jun 2025
- 3 Min. de lectura
la sinestesia en la escritura

Hay cosas que no pueden contarse con un solo sentido. Cuando una escena se siente en la piel, huele a recuerdo o suena como un eco del pasado, estamos ante la magia de la sinestesia. En literatura, esta figura retórica nos permite fusionar sentidos y emociones, transformando la percepción del lector en una experiencia más vívida y sensorial. La sinestesia no solo enriquece el estilo, sino que puede ser clave para representar mundos interiores complejos, memorias traumáticas o atmósferas cargadas de tensión. Es una forma de narrar lo invisible.
¿Qué es la sinestesia literaria?
En su definición más básica, la sinestesia es una figura que mezcla sensaciones de sentidos distintos: un color puede sonar, un olor puede tener textura, una emoción puede tener temperatura. Pero en literatura va mucho más allá. Se convierte en un recurso expresivo para representar aquello que no se puede decir de forma directa, y en especial, para explorar el mundo interior de los personajes.
Sinestesia y emociones profundas
En La semilla de la locura, la sinestesia aparece con frecuencia como una forma de intensificar atmósferas y estados emocionales. Aquí algunos ejemplos tomados directamente del texto:
“La atmósfera pesada, el olor a humanidad concentrada y el silencio que dominaban el lugar componían una sensación de turbación insoportable.”
En esta frase, se funden el olfato (“olor a humanidad”), el oído (“el silencio”) y una sensación emocional intensa (“turbación insoportable”), generando una experiencia multisensorial que sumerge al lector en el espacio.
“Las campanas cantaron movidas por un viento suave que venía del Cantábrico.”
Aquí el sonido de las campanas se humaniza (“cantaron”) y el viento no solo se escucha o se siente, sino que se carga de una cualidad casi musical. Se mezclan tacto, oído y metáfora poética.
“El olor ferroso de la sangre en el lugar, combinado con el olor a quemado que al parecer llevaba muchísimos años allí.”
El olfato se convierte en un puente con el tiempo: el “olor a quemado” evoca el pasado, como si los sentidos pudieran percibir no solo el espacio, sino también la duración emocional de los hechos.
“Un sudor frío corrió por su espalda.”
Una sinestesia común, pero poderosa. El “sudor frío” mezcla la respuesta física con la temperatura y el miedo. Lo corporal se une a lo emocional.
“Las noches del norte de España pueden ser frías y oscuras, pero una luz de esperanza se avizoraba en el horizonte…”
La esperanza se representa como luz, una imagen visual que expresa una emoción. Es una sinestesia clásica, pero siempre eficaz.
“La almohada que aún conservaba el olor de Ariadna”
El olfato evoca una presencia, un recuerdo, una pérdida. La almohada se convierte en objeto emocional a través del olor.
La sinestesia como recurso narrativo
En mi proceso de escritura, muchas veces la sinestesia no surge de manera consciente. Aparece cuando una emoción busca canalizarse por un medio distinto. Cuando algo no puede explicarse racionalmente, los sentidos entran en juego como emisarios de lo no dicho.
Y ahí está su poder: en su capacidad de sugerir, de despertar imágenes que no se agotan en su literalidad. El lector no solo entiende la escena, la experimenta.
Cómo usarla en tu escritura
Si eres escritor o escritora y quieres experimentar con la sinestesia, no necesitas forzarla. Deja que tus personajes sientan con todo el cuerpo. No describas solo lo que ven: ¿cómo huele el miedo?, ¿cómo suena la tristeza?, ¿qué temperatura tiene un recuerdo feliz?
La sinestesia también puede ser útil para construir una voz narrativa más rica. No se trata solo de adornar el texto, sino de abrirle nuevos canales de expresión emocional.
Narrar lo invisible
En definitiva, la sinestesia es una forma de narrar lo que no se puede mostrar de forma directa. Es la música detrás de la escena, el olor de lo perdido, el tacto de una memoria. Es, quizás, una de las herramientas más humanas de la escritura: mezclar todo lo que somos en una imagen que toca más de un sentido.
¿Y tú? ¿Has sentido alguna vez que una frase te olía a infancia o que una escena te dejaba un sabor en la boca? Quizás estabas leyendo un texto lleno de sinestesia, o quizás estabas recordando algo que no necesita palabras.
Cuéntame en los comentarios si alguna vez has experimentado o utilizado este recurso en tu escritura. Me encantará leerte.




Este recurso es sumamente intersante, yo lo utilizo, mejor dicho la situación concreta me suele llevar, me viene sola y una vez escrito y repasado mil veces me doy cuenta que sin ese recurso la escena hubiera quedado coja, y a veces me pregunto si he sido yo mismo el autor de la misma. Son cosas aue pasan en este oficio de contar historias . Un saludo